Te mereces tener un mal día

Todas las emociones son positivas porque nos indican lo que necesitamos y lo que queremos, son brújula, es importante que nos reconciliemos con los días malos y que los “disfrutemos” como lo que son, espacios donde necesitamos abrazarnos y abrazar nuestras emociones.

La alegría, el enfado, la tristeza, el asco, el miedo y la sorpresa son las emociones primarias, se desarrollan en los primeros años de vida y son básicas, biológicas e innatas. Las emociones secundarias, la vergüenza, el orgullo, el amor, los celos, etc se desarrollan a partir de los dos años de vida en base a la socialización y a las emociones básicas.

Las competencias emocionales son la asignatura pendiente del siglo XXI, sin embargo, es importante que aprendamos a aceptar las emciones, también las desagradables, porque las emociones son siempre buenas, útiles y positivas. ¿Cómo gestionarlas? Precisamente el primer paso será aceptarlas, sin aceptarlas es imposible gestionarlas. El segundo paso es ponerles nombre, etiquetas las emociones es crucial para poder abordarlas de manera adecuada. Por último, comprender la necesidad, de dónde viene la emoción, ¿qué necesitamos?

Algunas veces cuando ahondamos en la necesidad observamos que no hay nada que se pueda hacer, por ejemplo, si se te rompe el móvil estarás triste y a lo mejor no se puede reparar y no tienes dinero para comprarte otro. Otras veces sí se puede reparar y sí que podemos solucionar o resolver el problema y satisfacer la necesidad. En ambos casos podemos compartir esta emoción y esta necesidad con otra persona, a veces para que la otra persona pueda darnos lo que queremos y otras sólo para que entienda por qué nos sentimos así.

La acción es a veces una anestesia para los sentimientos, llenamos nuestra agenda y no nos dejamos tiempo para estar tristes.

Sin querer o queriendo estamos llenando ese hueco.

Sin embargo, ¿qué pasaría si aprendiéramos a aceptar la emoción? ¿Qué pasaría si cambiáramos la perspectiva de que la emoción es debilidad? ¿Qué pasaría si aprendiéramos a tener un mal día y a poder disfrutar de ello?

La verdad es que, sinceramente, hoy me apetece tener un mal día y creo que esto es bueno. No puedo quedar, me apetece estar sola y me apetece estar conmigo misma, ver una película, leer un libro y, la verdad, creo que me merezco tener un día para mí. Hoy me merezco tener un mal día.

Publicado por mariacamposrams

Me llamo María Campos Rams, he estudiado Psicología en la Universidad de Valencia y Máster en Psicología de la Educación en la Universidad Autónoma de Madrid. Realizo asesoramiento educativo, atención individualizada y talleres de escuela de familias.

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